martes, mayo 30, 2006

1981 de Orwell

George Orwell, que publicó en 1937 Homenaje a Cataluña, ha sido rescatado por los reformadores del Estatuto de Andalucía para su campaña de propaganda. Le han quitado tres años a 1984, el libro en el que denunciaba un hipotético régimen totalitario controlado por el ojo siempre avizor del Gran Hermano. Orwell describe con minuciosidad de orfebre la manipulación de la información que le permite al régimen cambiar la historia. Las promesas siempre se cumplen, ya que se tergiversa el pasado para que cuadre lo prometido con lo cumplido. Así cualquiera...

En Andalucía estamos viviendo un proceso orwelliano que nos produce esa urticaria que sentimos los individuos que no estamos preparados para digerir las mentiras. Es una minusvalía más de nuestro sistema digestivo. ¡Qué le vamos a hacer! El caso es que la metodología de Orwell ha entrado a saco en el debate sobre el Estatuto y ha convertido 1984 en 1981, y 1981 en 1980. Un lío, que es de lo que se trata.

Verán. Chaves en el Parlamento de Andalucía, Zapatero en el Congreso de los Diputados y Monteseirín en un artículo de prensa –ca uno es ca uno, que diría el torero- han dejado caer que estamos en una situación similar a la de 1980, cuando se aprobó el Estatuto aún vigente... aunque no cumplido. ¡Mentira cochina!, que se decía antes. En idiolecto progre: merecemos unos gobernantes que nos digan la verdad. Y la verdad no es ésa.

En 1980 se celebró el referéndum en el que los andaluces tenían que resolver un jeroglífico político. “¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución, a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?” UCD pagó caro aquel error, y la izquierda andaluza, o sea el PSOE, sigue viviendo de aquellos réditos electorales, algo que reconocen en público y en privado sin pudor alguno. Puestos a recordar, hagamos memoria: aquella modalidad de referéndum que exigía la aprobación por mayoría absoluta del censo en todas y cada una de las ocho provincias andaluzas, había sido aprobada por la UCD... y por el mismísimo PSOE. No fue una trampa de las desnortada –aunque fuera por el sur- UCD, sino una estrategia de los dos partidos mayoritarios de entonces para que la autonomía plena sólo llegara a Cataluña, el País Vasco y Galicia. Luego cambiaron de opinión los sociatas para aprovechar el tirón popular. Y hasta hoy.

Eso fue lo que sucedió en 1980, año en el que no se aprobó ningún Estatuto. Este llegaría en 1981, y fue elaborado por los siete ponentes de Carmona: no confundir con los siete niños de Écija. Angel López, Miguel Angel Pino y José Rodríguez de la Borbolla, tridente del PSOE; Carlos Rosado y Pedro Luis Serrera, doble pivote de la UCD; Juan Carlos Aguilar, del PSA, hoy PA; y Javier Pérez Royo, que entonces era del PCA, hoy IU. Hasta aquí los datos objetivos, fríos, racionales, históricos. Si Chaves, Zapatero y Monteseirín se confunden, que se desdigan. Si no, tendremos que sospechar que los métodos de Orwell siguen instalados entre nosotros.

La misma UCD que rechazó la vía del artículo 151 participó activamente en la redacción del Estatuto de 1981 y pidió el sí en las urnas. El subidón del 28-F había quedado atrás, y en el referéndum de aprobación del Estatuto la abstención llegó al 46,6 %. Pero el Estatuto había sido consensuado por el cien por cien de las fuerzas con representación parlamentaria. Así pues, las diferencias saltan a la vista. No estamos ante el mismo panorama por mucho que se empeñen los orwellianos propagandistas del partido. Que no nos engañen más, que ya somos mayorcitos. Y que dejen su falsa verborrea, pues la historia no puede cambiarse por mucho que se empeñen. A ver si le hacen caso al cartel que cuelga en el tablón de anuncios de un centro oficial de la Junta: “Prohibido decir tonterías; con hacerlas ya es suficiente”.

domingo, mayo 28, 2006

Confidencias matritenses

El confidente sonríe con esa mezcla de escepticismo y de ironía que se convierte en inevitable cuando llega el caso. “Me pasaron el borrador del Estatuto para que señalara algunos fallos, me puse manos a la obra y fui indicándoles dónde había discordancias gramaticales, errores jurídicos, despropósitos legales... Cuando la cifra llegó a cien me dijeron que ya estaba bien de tanto remilgo, que había que aprobarlo como fuera...” Este ciudadano estuvo el martes en el Congreso para comprobar cómo se admitía a trámite un auténtico churro revestido de pompa y circunstancia.

“Se puede estar de acuerdo o no con la necesidad de reformar el Estatuto, pero no hay duda de que el nuevo texto está lleno de errores de bulto. Además hay que tener en cuenta que estamos reformando la estructura del Estado sin tocar la Constitución, y eso no puede ser, eso es un auténtico disparate”. Quien así habla no es del PP, ni siquiera del centro político, está a la izquierda del PSOE pero conserva la lucidez y la honradez... aunque todavía no haya cumplido los cien años.

Dejamos al confidente en una penumbra de espejos barrocos y volutas rococós y vagamos por los pasillos, las gradas y los rincones del rancio edificio que alberga el hemiciclo. El personal más maquiavélico se pregunta en voz baja por la cabezada que dio Alfonso Guerra durante el discurso plano y hueco de Zapatero. “¿Se quedó dormido o se hizo el dormido para que la gente creyera que aquello no le interesaba lo más mínimo?” Los socialistas repetían una y otra vez la consigna en privado. “Lo del PP es de ruina”. No estaban exultantes ni radiantes. Un tono gris marengo envolvía la escena, un gris más propio del traje de un burócrata que de un día histórico. La felicidad no es esto, que dirían Ortega o Gasset, a elegir. Inciso comparativo: en el mismo hemiciclo donde se sientan Martínez Pujalte o Pepiño Blanco ocupó un escaño el mayor filósofo del siglo XX español. Para que luego digan que el progreso es irreversible...

Las confidencias matritenses, título apropiado para una miscelánea de Larra o de Mesonero Romanos, dejan a ZP a los pies de los caballos. Ni los suyos lo aplaudieron con fervor. Fuera del recinto alfombrado reconocían que Rajoy estuvo mucho mejor, que tiene ideas y sabe exponerlas, y que eso de irse a la Moncloa mientras hablaban los nacionalistas periféricos y patéticos era un desprecio a Andalucía. Bambi se fue a pasar la tarde a su despacho como el debate no fuera con él, y rehuyó el combate dialéctico para sorpresa de los periodistas, andaluces y no andaluces, que no daban crédito a la ausencia del presidente, que volvió para aplaudir al converso López Garrido.

En Izquierda Unida están sintiendo los primeros síntomas del síndrome López Garrido. Andan molestos con las críticas, y eso que todavía no se les ha subido el poder a la cabeza. Sacan lo más rancio de la progresía para descalificar a los que ponen en duda sus argumentos. Responden con un irónico “¡Viva España!”. Pues que le cambien la tercera letra al nombre del partido.

“Nafarroa Bai con 20.000 votos habla de Andalucía en el Congreso, y al PA con 275.000 votos le callan la boca. ¡Qué linda democracia!” Los andalucistas comparten pasillo con Durán i Lleida, que es uno. Un andalucista que ya viene de vuelta nos cuenta la negociación de los suyos con el PSOE. “Les preguntaron qué querían y los míos, como son nuevos en esto, pensaban que aquello era un debate político cuando se trataba de una compra del voto afirmativo. Yo te doy las prebendas que me pidas y tú me votas el Estatuto”.

A la hora del recuento, un detalle para la posteridad. En las tribunas de invitados del Congreso había más parlamentarios andaluces que en un pleno ordinario del Parlamento de Andalucía. “¡Cómo los sabes...!” El anónimo contertulio asiente y calla. Como si fuera Guerra o Leguina, que son dos pero votan a una.

jueves, mayo 25, 2006

Estatuto sin papeles

La Junta de Andalucía ha publicado un librito con el texto del Estatuto de Autonomía que aprobó en su día el Parlamento andaluz. Bien. Lo ha repartido a través de los suplementos dominicales de los periódicos. Pues bueno. La sorpresa llega cuando consultamos el registro legal y la empresa que ha impreso el libro en cuestión: no aparecen por ningún lado. La misma Junta se salta sus propias normas sin que nadie le llame la atención. ¿Por qué no nos dicen quién se ha llevado la tela del telón de la impresión? ¿Por qué no aparece el preceptivo registro legal en la publicación de un texto tan legalista como éste?

A partir de ahora tendremos que prepararnos para una ofensiva en toda regla... aunque se salten las normas a la torera. El proyecto de Estatuto publicado en un papel con menos papeles que una liebre –la paradoja es quevedesca- será el Rubicón que tendremos que pasar para que nos consideren buenos andaluces. Un Rubicón que será propiedad de la Junta, como el Guadalquivir que ha pasado de la lírica lorquiana a la burocracia chavesiana. “El río Guadalquivir va entre pizarros y olivos...” Pizarro ha tenido que ejercer de monaguillo de la Congregación Chavesiana para la doctrina de la Fe en Andalucía: había que frenar en seco la minicrisis de los obispos andaluces. Los prelados han levantado tímidamente la voz para oponerse al Estatuto por razones de conciencia y de moral, esas dos palabras que los políticos profesionales desconocen cuando votan, como Guerra o Leguina, según les ordena la disciplina de partido.

Los obispos han tenido que tragarse la última perla de Pizarro. Sostiene el portavoz de Donmanuel que los católicos andaluces están más cerca de los postulados del régimen que de la senda que les marcan sus pastores. ¡Toma ya! Esto es la superación de la dialéctica entre la derecha clerical y la izquierda agnóstica, y lo de Marx es cuento. Pizarro es capaz de averiguar, él solito, qué piensan los católicos y de arrogarse su opinión mayoritaria. Los sociatas van tan sobrados que se creen los únicos intérpretes del pensamiento de los andaluces. Tal vez por eso han decidido que las romerías también son suyas, y en la “explosión de la cultura mediterránea” que Carmen Calvo identifica con el Rocío han plantado su sello inconfundible.

La Diputación de Huelva pagará, con el dinero de los impuestos de todos los onubenses, una casa en la aldea global para dar de comer y de beber a sus invitados. Así se hace régimen. ¡Viva el caciquismo de segunda generación o de tercera modernización! A Romanones le ha echado la pata el presidente de la Diputación de Huelva. Don José Cejudo habló en su día de los “villones” con uve. ¿Recuerdan? Ahora repartirá “ganvas” con la misma letra, y “manzaniya” con la y de la cultura griega que atesora este Pericles choquero. ¿Habráse visto mayor demagogia que emplear el dinero de las escuelas en una juerga rociera que sirva para tejer la red clientelar del régimen? Prefieren gastarse la pastora en el share de los rocieros de gañote que atestarán la casa antes que en chare, vulgo hospital comarcal que sigue dando vueltas por la provincia sin que se construya.

En el caso de la casa del Rocío han enseñado la patita por debajo de las convicciones que abandonaron hace demasiado tiempo. A los barandas del régimen andaluz les ocurre lo mismo que les pasaba a los pocos burgueses que en Andalucía han sido: en cuanto rozan las mieles del poder se convierten en señoritos. Es su aspiración. Hemos pasado de los coches de caballos a los carros de cientos y cientos de caballos que se acumulan en los garajes de los centros oficiales. Por eso no aparece en el folleto del Estatuto el registro legal, ni el nombre de la imprenta que lo imprimió. ¿Desde cuándo tiene que cumplir la ley el señorito del cortijo? Palabra de Pizarro. Te alabamos, monseñor.

viernes, mayo 19, 2006

Contra Cataluña

"El PP usará tu no contra Cataluña". He aquí el lema del PSC para el referéndum del Estatuto catalán. El PP se ha pasado varios pueblos, y alguna que otra provincia, a la hora de criticar el Estatuto de la insolidaridad. Pero los de ERC han ido tan lejos que Maragall ha tenido que mandarlos al paro: 200 altos cargos no tienen currelo a partir de ahora, y eso sí que es una tragedia.
En cuanto al lema, a mí me parece que la izquierda catalana lo ha perdido todo. No tiene argumentos para pedir el sí. El vacío interior es angustioso. Se limita a meterle miedo al elector acusando al contrario. Están huecos. Cambiemos el eslogan y retrocedamos unas cuantas décadas. "Los rojos usarán tu no contra España". ¿Os suena...?

martes, mayo 16, 2006

Hotel Algarrobico

Chaves manda parar la construcción del mismo hotel que contó con todos los beneplácitos de la Junta de Andalucía, subvenciones incluidas. La pregunta cae por su propio peso: ¿quién pagará los gastos de este desafuero? Os ofrezco una pista: estamos en periodo de declaración de la renta...

viernes, mayo 12, 2006

El circo del PP

La detención ilegal de dos ciudadanos es demasiado importante para que los parlamentarios del PP se lo tomen a choteo. Si no saben protestar, que aprendan. O que se callen. O que hablen en serio, que es lo que hace falta en estos casos. Lo de Martínez Pujalte no tiene nombre: los payasos son más dignos que los diputados que intentan imitarlos sin éxito. ¡Qué oportunidad han perdido para hacer un discurso brillante! Claro está que para ser brillante es necesario algo más que la fidelidad al líder del partido.

Rebelión en las aulas

Si uno fuera un aspirante a intelectualoide del régimen no escribiría jamás este artículo. Si uno se dedicara a escribir libros para que los publicara la institución de turno, previo mangazo de una cantidad que nada tiene que ver con los beneficios que nunca generaría el bodrio en cuestión, no se sentaría delante del teclado del ordenador para poner, negro sobre blanco, lo que viene ahora. Si uno viviera de dar conferencias y charlas sufragadas generosamente con dinero público, o si ambicionara un estatus profesional trufado de esos premios que los políticos del ramo conceden a los serviles, entonces no daría a la rotativa este artículo que sale, literalmente, de esa metáfora que sitúa el apasionamiento de la inteligencia en la casquería de las vísceras.

En La Puebla de Cazalla una profesora ha sufrido, una vez más, el ataque de un energúmeno que entró en el centro para agredirla, para humillarla, para amenazarla con una paliza, para machacar su prestigio profesional y para hundir su dignidad personal. Esto no deja indiferente al articulista. Esto provoca una rabia contenida que alcanza su punto de ebullición cuando nos enteramos de la respuesta que la consejera Cándida Martínez le ha dado al caso. En vez de ir personalmente al instituto para mostrar su indignación y su solidaridad con la víctima, en vez de convocar a los medios de comunicación para dejar claro que esos métodos serán perseguidos implacablemente por la Administración, la cándida consejera se reviste una vez más con el traje de la hipocresía y envía un inspector a sueldo para que frene una huelga de profesores.

Está visto y comprobado que este artículo no servirá para atraernos esos favores que mendigan algunos desertores de la tiza que hacen carrera a la sombra del régimen. La consejera seguirá pensando que los pocos que nos atrevemos a decirlo en voz alta somos enemigos personales, miembros de los escuadrones de la derechona, reaccionarios de la caverna mediática. Nada de eso es cierto. No tenemos absolutamente nada contra esta señora en el plano personal. Pero no podemos callar ante esta nueva ignominia. Resulta que el inspector no se interesó por el estado personal de la profesora, que no habló con ella, que no puso todos los resortes de la omnipotente estructura de la Junta de Andalucía a su servicio. Se dedicó, como en tantas otras ocasiones, a hacer lo mismo que llevaban a cabo cuando el régimen era de camisa azul bordada en rojo ayer: a impedir la huelga.

Si nos levantamos contra esa lacra injustificable de la violencia contra las mujeres, ¿por qué consentimos que la Junta de Andalucía trate de ocultar la violencia contra los docentes? ¿Por qué no se levanta el profesorado para salvaguardar su dignidad personal y profesional? ¿Por qué callan y otorgan los sindicalistas a sueldo que, salvo honrosas excepciones como el caso de ANPE o del representante de CCOO en La Puebla de Cazalla, prefieren mirar para otro lado con tal de que no peligre su estatus de liberado que se libra de aguantar el chaparrón de la Logse? ¿Por qué?

El principal problema de Andalucía no es su definición, ni la pamplina de la realidad nacional, ni la metapolítica que sirve de entretenimiento a tantos desertores de la Logse que ocupan los escaños del Parlamento o los sillones de los mil y un cargos públicos nombrados a dedo. El problema más grave de Andalucía está en las aulas. Y hasta que no se rebele el profesorado no tendrá solución. Los observatorios de la no violencia y demás zarandajas logsianas sólo sirven para marear la perdiz. Mientras no se restituya la autoridad del profesorado, mientras los niñatos y sus padres no tengan claro que el que la hace la paga, que para eso estamos en un Estado de derecho, esto irá a peor. Rebelión en las aulas y en los claustros: he aquí la clave para salvar la dignidad de una de las profesiones más hermosas del mundo.

miércoles, mayo 10, 2006

Ha muerto Jacinto Pellón

Esto no es un post de discusión, sino una triste noticia. Os hago partícipes de ella porque ha pasado prácticamente desapercibida. El que fuera consejero delegado de la Expo 92, JAcinto Pellón, murió ayer martes en Barcelona a los 70 años. Para más información, consultad la web de 20 minutos:
http://www.20minutos.es/noticia/117554/0/carta/vicente/pellon/

Descanse en paz Jacinto Pellón.

martes, mayo 09, 2006

Política ficción

¿Qué habría ocurrido si un Gobierno del PP hubiera sido condenado por detención ilegal de dos militantes socialistas? Se admiten apuestas y se recomienda leer el artículo del martes 9 de mayo de Ignacio Camacho en ABC.
¿Se imagina alguien lo que hubiera dicho Rubalcaba? Vuestra es la palabra...

El beso de Chaves

Chaves no sonreía el 2 de mayo por la aprobación de un Estatuto que nace con una legitimidad que nadie le niega: a ver si el presidente de la Junta se entera de una vez, o se lo dice alguno de esos innumerables –no sabemos cuántos son- asesores a sueldo que le pagamos entre todos. Nadie cuestiona la legitimidad de este Estatuto ni la del gabinete que preside Donmanuel. Lo que ocurre es que estamos en una democracia, y es normal que se critique al poder cuando uno es medianamente libre y algo independiente. Si nos dedicáramos a alabar al régimen otro gallo u otra gallina nos cantaría, y ahí están los consejeros áulicos chavesianos con sus respectivas prebendas para demostrarlo.

Chaves sonreía por algo mucho más pragmático. Nos lo soplaba al oído uno de sus hombres más inteligentes. “Los del PP se han metido en un callejón sin salida”. Esto es lo único que le importa al bueno de Manolo, como lo llaman los que no sufren sus cacicadas ni sus querellas. Chaves es un neocon de perfil duro. Neocon no significa solamente neoconservador, que lo es hasta extremos impensables en alguien que empezó siendo socialista y que se ha convertido en un burócrata con poderes. Neocon también es apócope de neoconfrontación. A Chaves, a su altavoz Pizarro y al resto del núcleo duro del régimen les hace falta la confrontación para subsistir. Necesitan una excusa para convertirla en un espantajo que manejan con virguería de propagandistas exquisitos.

A partir de ahora nos sacudirán con un chaparrón de agravios inventados. Su periódico de cabecera ya ignora al PA cuando titula, descaradamente, que el Estatuto se ha aprobado con la oposición del PP. Los prebostes del régimen, tan celosos de su legitimidad, se la niegan sin ningún pudor a los que no marcan el paso. La derecha no es andaluza: eso es todo. No merecen el nombre de andaluces, son unos traidores que están haciendo lo mismo que perpetró la UCD en 1980. Maestros en el arte de la manipulación, los voceros del régimen mienten con descaro cuando afirman que la derecha y los andalucistas también se opusieron al Estatuto de 1981, que se aprobó por consenso: nadie se quedó fuera. Pero da igual. Manipulan la historia como si fuera un expediente más en alguna covachuela de su omnipresente burocracia.

Y Chaves sonreía por otro motivo más maquiavélico. El beso que le dio a Concha Caballero al término del debate es de los que hacen época. Lo veremos dentro de dos años, cuando los votantes de IU tengan que retratarse en las urnas. El beso de Chaves: un pasaje más en la pasión dolorosa de los comunistas andaluces, tan despreciados por el mismo que luego se aprovecha de ellos cuando les hace falta. ¿Se venderán por las treinta monedas de una consejería y media, como hicieron los andalucistas? ¿O se conforman con una ampliación del Parlamento que pagaremos con nuestros impuestos para que algún líder rezagado se cuele por la gatera?

“El PP está en un callejón sin salida”. El pensamiento neocon del régimen andaluz ya tiene la excusa para la enésima confrontación que les permita mantenerse en el poder. Las turbinas de los ventiladores están en marcha. Arenas será sometido a una persecución de la que no podrá librarse, haga lo que haga. Si el Estatuto sale en Madrid sin los votos del PP, malo. Y si al final votan sí, Chaves le echará en cara a Arenas que aquí no hicieran lo mismo. Quien espere algo de generosidad de quien ha hecho del sectarismo su razón política está más perdido que los restos de IU en este naufragio estatutario. Chaves no es un hombre de Estado con mayúscula, sino un político mediocre y acomplejado que no es capaz de conseguir el consenso porque lo suyo es la confrontación. Tiene toda la legitimidad del mundo. Que quede claro. Y la obligación moral e intelectual de respetar a los que no quieran ponerse a régimen.

lunes, mayo 08, 2006

Ni jarto güisqui

Así, como reza el titular, con la aspiración propia de la tierra y la ausencia de preposición que convierte el elitismo de antaño en el vulgarismo que se lleva en esta época. A Manuel Gracia, portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento de Andalucía, la Logse no la he cogido de cerca ni de lejos: desertó de la tiza hace décadas y desde 1982 se dedica al parlamentarismo regional o de realidad nacional, que también se llama. Su cátedra de instituto puede esperar, pero su lenguaje raya en el vocabulario que impregna el léxico logsiano. A Antonio Sanz –magistral su petición de que el Estatuto “garantice mayores garantías democráticas”- le espetó ese sintagma para rebatirle sus acusaciones de antiespañolismo. “Eso no me lo dice usted en la calle, porque eso no se lo cree usted ni jarto güisqui”. Antes el hartazgo era de vino, preferentemente peleón. Ahora, con la Segunda Modernización en un punto que sólo conocen Pezzi y la mesa de camilla chavesiana, el güisqui ocupa ese lugar simbólico.

Esto nos pasa por leer los discursos de Azaña y de Ortega y Gasset, los debates que se celebraban en las Cortes republicanas sobre el Estatuto de Cataluña. Deberíamos escuchar más y leer menos. Lo suyo sería empaparse de la gracia dialéctica del portavoz Gracia, el mismo que defenderá este Estatuto en el Congreso. Esperemos que no le conteste así al primero que ose llevarle la contraria, porque en esto, como en casi todo, los que llevan más de veinticinco años disfrutando del régimen están, como acertadamente señaló la portavoz andalucista Pilar González, mirando a los demás desde su Olimpo particular, esa realidad mitológica.

La brillantez del debate llegó por la tarde precisamente con la parlamentaria González, que puso a Gracia ante el espejo de su esperpento. ¡Cómo se agradece escuchar, en el páramo del parlamentarismo andaluz, una voz que compare al adversario político con Dorian Gray o con Gregorio Samsa! El callejón del Gato, ese lugar donde los espejos cóncavos y convexos distorsionan la realidad personal, llegó de la mano de Pilar González, que por la mañana estuvo un punto metafísica cuando abrió su discurso haciendo referencia a un “debate esencialista sobre el ser y el no ser, y un debate existencialista sobre el ser y la nada”. Encima pretenden que la gente los vea por la tele o los escuche por la radio.

Si Pilar González anduvo literaria y filosófica, Concha Caballero se dedicó a ejercer de vidente o futuróloga. Fue diciéndoles a peperos y andalucistas los errores que iban a cometer. La izquierda es así desde que se dejó contaminar por la progresía. Aunque en realidad los miembros de IU estarían pensando en que lo mejor del Estatuto está en la ampliación de escaños. De esa manera Diego Valderas no estaría, como ayer, dando bandazos por los pasillos sino sentado en el salón de plenos. “Vamos a romper España”. La broma salió, en el preámbulo del debate, de labios rojos y risueños, descreídos y un punto irónicos. “Pues entonces se romperá vuestro partido, que por algo es el Partido Comunista de España”. Respuesta cínica. “El partido ya está roto”. Y es verdad. Sólo sirve para llevarle la corriente a Chaves cuando necesita alguien a su lado, aunque luego desprecie públicamente a los comunistas.

Ayer fue un día histórico. Eso decían los invitados: sindicalistas y empresarios que podían permitirse el lujo de perder la mañana, que para eso les pagamos entre todos. ¿Jornada histórica? De momento Chaves manipula la historia como le viene en gana. El 28-F no fue en 1980, sino en 1984, de Orwell. Ni sus asesores le prestaron atención a su discurso inaugural: extraplano como una compresa. Preferían leer los periódicos antes que seguir, en vivo y en directo, el desarrollo de una jornada histórica. Algo que no se lo creen los que lo pregonan ni hartos de ese licor que se les ha subido a la cabeza: el poder.

lunes, mayo 01, 2006

Realidad profesional

Andalucía es, para los que la gobiernan, una realidad profesional. Dejemos de lado las pamplinas que se sacan del magín los prebostes del régimen. Ya está bien de someter la inteligencia a los dictados de quienes han hecho carrera política al amparo de un papelón de pescado frito. Porque así de cruel es la realidad. El secretario de Organización del partido que controla la administración andaluza –en cierto hospital todos los jefes de servicio son del clan- se dedicó, la mítica noche del 28 de febrero de 1980, a comprar pescado frito para que los contables de aquel referéndum pudieran echarle algo al estómago durante la tensa espera. Y ahora, al cabo de los años, viene don Luis Pizarro a convencernos de que somos una realidad nacional. ¡Adiós, Domínguez Ortiz! ¡Hasta luego, Lacomba! ¡Que le vaya bien, profesor Cuenca Toribio!

Uno ha leído a Blas Infante y ha contado en su juventud universitaria con la inestimable ayuda del profesor Ruiz Lagos. Pues nada de esto tiene valor. Aquí hay que seguir el dictado de Pizarro, el intelectual que en vez de escribir en los papeles se dedicó a la inestimable tarea de comprar papelones de chocos y acedías, de adobo y de pescada, que así es como se le llama en Andalucía a la merluza. ¿Lo ven? Señas de identidad en el papel de estraza. Lo que otros veían en las caras de Belmez era lo que divisaba Pizarro en las manchas de aceite que el pescado iba dejando en los cartuchos. Para que luego digan los enemigos de Andalucía.

Porque aquí ya están pisando los monosabios de Manolo Chaves la raya de picadores. Que hagan lo que quieran con ese Estatuto que están traduciendo directamente del catalán. Que se dejen las tardes y las noches en el copieteo, que inventen mil y un artículos para solemnizar la obviedad. Pero que no se pasen de la raya. Que no vengan otra vez con el reparto de carnés de buenos andaluces y con la perversión de llamar malos andaluces a los que se oponen a sus designios o a los que simplemente pasan de semejante mamoneo.

Pizarro ya no tiene que ir a por pescado frito, que para eso le pagamos el coche oficial entre todos. ¿Cuándo imaginó, en sus años sin oficio ni beneficio, que iba a llegar al sitio que ocupa hoy sin necesidad de estudiar una carrera, sin el trámite engorroso de unas oposiciones en las que tendría que demostrar su valía? Imaginen un examen práctico sobre la teoría y la praxis del consumo per cápita en el negocio de la freiduría. Para Pizarro, como para tantos otros, Andalucía es su realidad profesional, el territorio mítico en el que han plantado una estructura de poder que les permite vivir del relato corto sin necesidad de escribir ningún cuento.

Pero no nos quedemos en el simple intermediario, en este individuo al que Caballos le puso el apodo de Fuente: es el altavoz de Chaves, el presidente que en vez de servir al pueblo que lo ha encumbrado al puesto con el que nunca soñó, se dedica a mantenerse en la poltrona a costa del progreso de esa Andalucía que es, para el bueno de Manolo, una simple moneda de cambio. A Chaves no le importa un bledo el Estatuto, sino el mantenimiento de su estatus. Es implacable con el que osa criticar su gestión: hasta el extremo de no honrar a quien ya no tiene esa voz que se dejó, como el alma, para defender la ética y la moral en Andalucía. ¿El bueno de Manolo? Para sus periodistas de guardia, tal vez. Para los que se situaron en la tierra de nadie donde florecen las buganvillas de la crítica, no.

Que Chaves y su altavoz Pizarro se aclaren de una vez. Que nos digan ya si somos realidad nacional o no. Pero que se den prisa, porque no podemos seguir esperando. Que mande Chaves a su fuente predilecta a por unas cuantas señas de identidad. Y si no, que lo mande a hacer el papel que mejor le sale: a comprar un papelón de pescado frito.