domingo, enero 22, 2006

El chiste de Martínez

"Tendrán una lengua cooficial pero a la hora de ser nación sólo les sirve para hablar de dinero".
El chiste que publica Martínez hoy domingo en la página 6 de EL MUNDO es una lúcida reflexión que podría firmarla cualquier poeta del mejor Barroco. Ironía y amargura. ¡Abajo los velos! Descubramos la realidad. La Cataluña nacionalista limita al norte con el IRPF, al sur con el Impuesto de Sociedades, al este con la Agencia Tributaria y al oeste con el Acuerdo de Financiación. ¿Una lengua propia? La avaricia no se escribe con letras, sino con números.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Brillante, ácida y certera reflexión la de Martínez. Lo más triste de todo este asunto es que los nacionalistas catalanes acabarán consiguiendo que los ciudadanos del resto de España deseemos fervientemente la independencia de Cataluña. ¿No se dan cuenta del flaco favor que le hacen a su tierra con esa conducta? Por otra parte, me pregunto de dónde "mama" esa mezcla de victimismo y narcisismo que los caracteriza... Un saludo a todos.

9:17 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Es que de eso se trata ¿no?, mientras más dinero vaya para Cataluña, pues más para repartir y más para trincar los politicos, que eso es lo que les interesa a más pasta, más comisiones, más pelotazos y a enriquecerse con el cuento del nacionalismo, que cuando hay pasta de por medio la "Esquerra" se les olvida pero que muy rapidito.

8:25 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Haciendo honor al Mester que nos une, ése que galopa literario a lomos de ilustraciones desbocadas por las estanterías, no puedo menos que dirigirme a vuestra merced para darle las gracias por mencionar tan animosa y ensalzadamente mi trabajo. Y aprovecho para opinar sobre la cuestión, que en mi gremio es gratis, no como en capitanía. Y, para ello, hay que partir de una premisa clave: lo único, pienso, que histórica, social e ideológicamente ha vertebrado el sentimiento nacionalista en Cataluña ha sido, es y será el dinero.
Sí, el poderoso caballero don dinero. No un descomunal trauma histórico-colectivo, ni una sentida lágrima común al ver izarse una señera contra el viento y la marea hispánica sino el simple y vil metal. Si no, ¿cómo explicar que partidos de máximas ideológicas tan dispares como Convergencia y Unión e Izquierda Republicana no sólo vayan de la mano sino que aprovechen cualquier banco en el camino para meterse idem? Y aclaro: no quiero que ningún ´tocacullons´ oportuno piense que no nombro estos partidos en catalán por inquina, nada más lejos de la realidad, es que aquí, donde me leen, soy pre-Logse, y de castellano hablado, bien; y del escrito, regular; pero de catalán, como casi todos, aprendiendo por cursos a distancia que desde hace dos años imparten diariamente los informativos en cómodos supositorios.
No lo dudo, es posible que a algún político se le ericen los pelillos de la nuca al oír parlar catalá lejos de su tierra (y aprovecho para destacar los detalles que hacen diferentes a los nacionalismos: tratándose del vasco no hubiesemos podido utilizar, por ejemplo, la palabra ´nuca´ en una metáfora... Ya saben por dónde van los tiros). Aun así, a cambio de dinero, han ido creando sensaciones de incomodidad constitucional, territorial y sobre todo financiera conforme avanzábamos en nuestra democracia para que, una vez creadas y muy teatralmente criadas, poder vender todas y cada una de estas sensaciones a cambio de beneficios políticos y a la postre económicos. De veras es tan noble ser catalán... un sentimiento que históricamente han hendido y descuartizado para venderlo a cachos. Lo han hecho los políticos y, lo que es peor, hasta han conseguido vendernos la triste idea de que son más nación que los que lo fuimos, lo somos y lo seremos a cambio de nada.
Por eso, pregunto: ¿es lícito dejar llamarse por encima de los demás 'nación' a quien ha mancillado ese sentir de lo suyo? ¿a quién lo ha vendido al mejor postor electoral una y otra vez? mientras que a quien ha sentido su tierra sin querer ser más que nadie, sin precio y siendo honesto con las reglas del juego se le regionaliza, se le ningunea, se le coloca un con un techo competencial que hace las veces de escalón para catalanes y vascos otra vez.
Y el día que despertemos, si nos viene bien, pues hacemos otro 28 de diciembre.

2:05 p. m.  

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