lunes, junio 25, 2007

El protocolo de Manolo

El cambio climático es, junto al multiculturalismo o la alianza de las civilizaciones, uno de los iconos más frecuentados por la progresía posmoderna. Quien se atreva a discutir los tópicos que se han acuñado durante estos años se verá abocado al infierno donde arde el fuego interminable del facherío. Si usted discute las bases científicas de ese presunto cambio climático que es más que discutido por la falta de estadísticas fiables, entonces le lloverá el fuego laico de estos nuevos apóstoles del fundamentalismo renovado.

El pasado jueves, Chaves se lució en el Parlamento de Andalucía gracias a la pregunta que su fiel escudero Manuel Gracia le hizo con relación al cambio climático. El bueno de Manolo se vino arriba y se creció hasta convertirse en un líder mundial que situaría a Andalucía a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático. En esto de la palabrería hay que reconocerles que son los mejores del universo. Si son capaces de llevar a Clara Campoamor a la cara de las monedas y a los rótulos de las calles y las plazas, ¿qué más se puede esperar del mismo partido que combatió las tesis de doña Clara durante la II República? El personal pensará a estas alturas de la película que Campoamor fue un producto de la paridad socialista durante la República: así se rescribe la historia.

Mientras Chaves desgranaba la propaganda acorde con la lucha contra el cambio climático, este cronista cruzaba la galería que da al patio donde se apiñan, literalmente, los numerosos coches oficiales de gran cilindrada que les pagamos entre todos para que ellos nos echen en cara que usamos nuestros utilitarios a la hora de ir a trabajar. Si nos atenemos a los hechos objetivos, Chaves ha conseguido en sus diecisiete años de presidente andaluz dos objetivos: ha aumentado la flota de vehículos oficiales y ha conseguido que no se inaugure ni una sola línea de metro en Andalucía. En Madrid, donde gobierna la terrible derechona, los obreros pueden ir al curro en un metro que crece a razón de 30 kilómetros al año. No contaminan ni llenan de ruidos la ciudad. Nosotros somos distintos, que para eso la izquierda ecológica gobierna al sur de Despeñaperros.

Desde la demagogia del poder se pretende castigar a los ciudadanos que vayan solos en sus respectivos coches. Dentro de poco –ya están en ello, la ley del tabaco es un precedente- nos obligarán a ponernos de acuerdo con el vecino para ir a trabajar juntos en el mismo vehículo. Mientras, ellos se desplazan confortablemente en lujosos coches con chófer, secretario, ayuda de cámara, jefe de prensa y demás personal adicto a la causa. ¿Por qué no dan ejemplo y van al Parlamento o a la Casa Rosa de dos en dos o de tres en tres? Si en esos casos coinciden el lugar de trabajo y el horario laboral, ¿por qué no hacen lo que predican?

Los únicos que podrían luchar contra este despilfarro están cómodamente instalados en el sistema. Los Verdes han pactado con el bueno de Manolo un lugar al sol que más calienta y que no deja las secuelas de los rayos uva del paro. Los Verdes han cambiado su discurso alternativo por un escaño en Madrid y por alguna covachuela en la interminable trama de la Junta de Andalucía. Los otros verdes, los que aún aparecen en el eslogan de Izquierda Unida, deberán guardar silencio para no estropear los pactos municipales, que ya se ha encargado Chaves de recordarle esa obligación a Concha Caballero.

Luchar contra el presunto cambio climático desde un despacho generosamente refrigerado mientras espera la berlina en la puerta es un lujo. Si el dinero público se derrocha en cargos y prebendas en vez de invertirlo en medios de transporte que no contaminen, entonces se alcanza la virguería. Como sigamos así le mangamos el copy a los japoneses de Kyoto y anunciamos al mundo entero que se sume al Protocolo de Manolo.

pacorobles63@gmail.com

4 Comments:

Blogger Cabezota sin remedio, corazón enorme said...

Por prohibir que no quede. La libertad es el fundamento del Estado moderno. Sin embargo, hasta su reconocimiento en la Constitución, es un límite a la misma. Cuando la libertad se acota en el texto de un artículo, ya se está limitando.

Veremos si sale un día, un partido político, que defienda la libertad.

4:38 a. m.  
Blogger jose antonio manzano said...

Paco, tienes fijación con los coches oficiales, aunque huelga decir que tienes toda la rrazón. Por aquí estrenamos el tranvía Santa Cruz La Laguna este mismo mes. Salu2.

10:38 a. m.  
Blogger Okzelui said...

Llevo un tiempo leyéndote, pero nunca te he escrito. También te escucho con el Herrera.Por TV ahce tiempo que no te veo.

Con "El protocolo de Manolo" lo has bordado. Muy bueno.

Enhorabuena (o enhorabueno) por tu blog.

8:42 p. m.  
Blogger Iojanan said...

Algunos dirán que el polo de Manolo mola cantidad...La Ochoa de Bilbao...

8:54 p. m.  

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