jueves, septiembre 13, 2007

El pisito

El próximo año se cumplen las bodas de oro de “El pisito”, el primer medio siglo de la película que le escribió Rafael Azcona a Marco Ferreri. Una joven pareja compuesta por Rodolfo (José Luis López Vázquez) y Petrita (Mary Carrillo) no puede casarse porque no tienen piso. Para remediar la situación, el novio contrae nupcias con doña Martina, una anciana a la que da vida Concha López Silva, con la esperanza de que la vieja palme pronto y el novio pueda heredar el pisito. Pero hete aquí que la provecta novia –que no la novia probeta- se viene arriba con el matrimonio y dura más que un martillo metido en manteca o que Chaves en San Telmo: la pareja se hunde en una depresión que pone fin al humor negro que destila la película.

Han pasado casi cincuenta años y en Andalucía seguimos como entonces. El novio Rodolfo es, ahora, Gaspar Zarrías: el parecido con López Vázquez siempre ayuda en esto del histrionismo. El novio Gaspar seduce a la Andalucía joven con la promesa de pisitos que remediarán su falta de techo para crear un nido de amor en el que criar a sus criaturitas: la cursilería viene muy bien en estos casos. Y al igual que el protagonista de “El pisito” se casa con doña Martina, personaje interpretado por Concha López Silva, nuestro López Vázquez se echa en brazos de otra Concha, de apellidos Gutiérrez del Castillo, y de profesión su Consejería de Obras Públicas.

A Concha Gutiérrez sólo la creen los que desconocen sus flagrantes incumplimientos de promesas: líneas de metro que no se inauguran en la fecha prevista y que nadie sabe cuándo entrarán en funcionamiento o ciudades de la Justicia mil veces presentadas y nunca iniciadas. Con esos avales viene doña Concha para que le compremos su promesa de pisitos para todos y para todas. Además, ¿desde cuándo se lanzan las promesas electorales desde el Gobierno? ¿Esa tarea no estaba reservada para los partidos políticos en las democracias parlamentarias? En este “PRIsito” al mexicano modo que se han montado los barandas y las barandillas del régimen andaluz se confunde el partido con el Gobierno hasta unos límites que harían temblar los cimientos de la comunidad autónoma: pero como los pisitos no están ni siquiera pintados en el plano, los cimientos no tiemblan por mucho que se meneen los fundamentos del sistema parlamentario.

Doña Concha pretende que nos creamos algo que no está ni siquiera en el aire. Borradores van y borradores vienen como aquella vaga promesa de los sueldos y las vacaciones a las amas de casa, o las habitaciones individuales de hospital. Y ahora viene la mayor: en el hipotético e hipotecado caso de que se cumpliera lo que prometen, ¿qué debería agradecerle el pueblo soberano a este nuevo Utrera Molina que se apellida Chaves González? ¿Acaso no pagaría el personal su pisito con el tercio de su sueldo? ¿A qué viene entonces ese tufillo a proteccionismo postfranquista que exhala la propaganda oficial de la Junta?

Un tercio del sueldo para el pisito y otro tercio para los impuestos directos, los indirectos, los de penalti, las tasas, los ibis, los arbitrios, los sellitos del coche y demás parafernalia impositiva que permite mantener el paquidérmico aparato autonómico. Gracias a la propuesta del pisito terciado, los andaluces y las andaluzas podrán vivir con un tercio de su sueldo tan ricamente. ¡Y encima deberán agradecerle a su presidente un plan de vivienda que los hipotecará como hasta ahora se ha hecho!

La feria electoral ha comenzado seis meses antes del día D. El régimen ha montado la tómbola que cambia papeletas de voto por promesas. La voz de Gaspar Zarrías, nuestro López Vázquez regional, anuncia el premio gordo al estilo de los feriantes antiguos. Megáfono en mano, que para eso controla los medios, el novio de la Andalucía joven entona con voz de prestidigitador ferial: “¡Qué alegría, que alboroto, otro pisito piloto!”
pacorobles63@gmail.com

4 Comments:

Blogger eres_mi_cruz said...

El pisito Del Castillo es un síntoma de degeneración progresiva, muy humana por otra parte.
Si esto sigue así, y no le quepa duda que seguirá así, algún día asistiremos a una foto de familia enternecedora y deprimente. Atentos al pajarito. Si estuviéramos en Argentina la rima con el idem de Doña Concha no saldría, pero aquí es preciosa:

“¡Qué alegría, que alboroto,
Doña Concha enseña el toto!”

6:49 p. m.  
Blogger canalsu said...

¡Hombre eres_mi_cruz, saludos!.
Bueno yo venía a modernizar un poco los ejemplos. El pisito se regala con una alfombrilla que reza (perdón) "La república impertinente de tu casa" porque, como promesa de Chaves, cuando le preguntes, dentro de diez años, qué pasó con aquello te dirán que ellos están para resolver los problemas de los andaluces, no para discutir dudosas impertinencias sobre lo que dijeron o no en su momento.

8:39 p. m.  
Blogger eres_mi_cruz said...

¡Hombre canalsu qué casualidad!
Fíjese... creo que la actitud que deberíamos tomar, en general, ante propuestas descabelladas como esta, debería ser plantarnos y decirles a la cara:
"¡¡¡A que no hay cojones!!!"

11:37 a. m.  
Blogger canalsu said...

No hay cojones de decir ¡a que no hay cojones!. Eso es tan seguro como "la hora de Andalucía" del Tom Benite y Adoremus

10:20 p. m.  

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