sábado, abril 01, 2006

Pico y pala

Esperanza Aguirre pasó por Andalucía y les dejó a sus compañeros de partido un mensaje muy clarito. El PP andaluz debe convertir sus duplicadas siglas en dos herramientas de trabajo imprescindibles para llegar al poder. PP vendrían a significar pico y pala. Eso es lo que hace falta en un partido instalado en la desmoralización, cuando no en esa rara autocomplacencia de la oposición a sueldo. Aquí tocamos uno de los puntos débiles del Partido Popular en Andalucía. Sus dirigentes viven, en lo personal, muy bien en una oposición que les permite desertar de la tiza, o llevar a casa un sueldo que no podrían obtener en la empresa privada. En los cenáculos del partido se les llama a estos dirigentes de segunda fila los “quinientasmil”, porque siempre dicen lo mismo. “Mi sueldo son quinientas mil, y tú me dices con quién me tengo que meter”.

Estamos ante el síndrome del portero suplente, el que cobra todos los meses sin necesidad de recoger el balón de la portería. No les meten ningún gol, no tienen que despejar de puños, no se manchan de barro, no sufren entradas ni tienen que soportar las críticas por ninguna pifia. Ven el partido desde el escaño del Parlamento, y ahí se las den todas. Así no se les puede ganar a los profesionales de la política, a los que entran directamente al tobillo en cuanto algún contrario intenta jugar a la pelota, a los que presionan hasta el último minuto y no dan un balón por perdido.

Javier Arenas sabe que está entre la espada o el espadón de la derecha rancia que aún conserva el aroma a alcanfor en los pueblos de la Andalucía profunda, y la pared el pijerío que le da al partido una imagen acorde con lo que el régimen espera de la oposición: el complemento perfecto. Al PP le hace falta pico y pala, como bien dice Esperanza Aguirre. Y liberarse de esos miedos y esos complejos que lleva a sus dirigentes, incluso a sus militantes, a refugiarse en el muro de las lamentaciones ante cualquier atropello cometido por los barandas del régimen: atropello con o sin carné de conducir, como ha empotrado el concejal dimisionario de Alcalá de Guadaíra.

Cuando ocurre algo así, los peperos andaluces se rasgan las vestiduras –polo o blazier, según la temporada- y se hacen las mismas preguntas de siempre. ¿Qué habría sucedido si el concejal que conducía sin carné hubiera sido del PP? ¿Cómo habría abierto los informativos la cadena amiga de Chaves? ¿Hasta dónde habrían llegado Zinedine Zarrías y Pizarro en sus críticas inmisericordes? ¿Por qué este asunto se queda entre nosotros y no llega hasta Madrid? Son las preguntas repetidas hasta la saciedad, las mismas que demuestran la incapacidad del partido para defenderse y para contraatacar, para llevar a la realidad los deseos que se quedan enquistados en la queja.

Pico y pala. Pico para desmontar los mensajes de la propaganda del régimen, y pala para trabajarse los pueblos y los barrios a los que aún no ha llegado la posibilidad de la alternancia. Pico para derribar tantos muros de silencio donde se refugian sindicalistas y empresarios acogidos al régimen de la concertación, y pala para abrir una zanja donde se puedan enterrar todas las trampas que el régimen ha ido urdiendo a lo largo de estos años, empezando por el silencio al que somete a los andaluces que se atreven a ejercer algo tan básico en una democracia como el derecho a la crítica y a la discrepancia.

El PP debe enterarse de una vez que la oposición no consiste en vivir del presupuesto para darle apariencia democrática a un régimen. A ver si alguien los convence de que Andalucía no es de nadie. Si están a gustito en ese papel, con su pan y su foie se lo coman. Pero la alternancia se consigue con una alternativa. Y esta no se construye sola. Ya lo ha dicho Aguirre. Pico y pala. Y a trabajar.

4 Comments:

Anonymous Antonio Marías said...

Creo que tienes mucha razón en lo que dices. No sé nada de la derecha arcaica de los pueblos, pero desde luego el pijerío de NNGG da ganas de vomitar. El PP de Andalucía debería reflexionar acerca de la imagen que da entre los jóvenes: nefasta, con esos chavalines cuidadosamente desarreglados que llevan 3 ó 4 polos encima.

1:03 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Desde fuera tenemos una óptica de Andalucía diferente, aunque no ha de ser pero necesariamente. Es un cortijo del Psoe donde es imposible la alternancia. Demasiado voto cautivo. Demasiado progre instalado en las poltronas con pactos con el verdadero capital.Demasiado estancamiento en todos los órdenes de la política. Y, si además en Madrid gobierna el PSOE (o, mejor dicho, Polanco), pues no hay nada que hacer. Te lo dice uno que siempre luchó para no ser portero (verde) suplente. Saludos, Paco y sigue "asín".
P.D. "Herrera for Major. No doubt".

6:08 p. m.  
Anonymous Alejandro said...

Doña Espe tiene su buena dosis de razón, porque aquí falla algo. Tenemos una Comunidad Regional, Entidad Autónoma, Región Nacional o Nación Histórica Milenaria, o lo que sea, que es el furgón de cola que va detrás del último de atrás del final del todo. Y la gente se queja con fuerza porque lo sabe, lo nota, lo siente, lo sufre en sus "cannes" cada día en aspectos fundamentales como la educación, seguridad, empleo, sanidad... Pero es que además tambien se nota el deficit en cosas tan "baladíes" como la libertad, la dignidad, la honradez...

Resumiendo, en Andalucía tenemos todos esos agujeros abiertos y creo que la sociedad andaluza es consciente de ello, en mayor o menor grado.

Pero el PSOE gana las elecciones por mayoría.

Algo falla.

P.s. Buenosss día, D. Francisco.

12:32 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

TENÍA que ser siempre Semana Santa. Qué maravilla. En Semana Santa, por ejemplo, llega la mañana del Jueves Santo, anuncia Javier Arenas que va a ir a visitar a las Esperanzas y, aunque parezca increíble, oh milagro, acude a las dos. Como un clavo. Va a la basílica de la Macarena y a la capilla de los Marineros. Nadie se queda esperándolo. Y no como el resto del año, que queda cada día con siete mil para almorzar, y con otros siete mil para cenar, y luego, tararí que te vi.

Hizo bien Arenas la mañana de las mantillas yendo a las dos Esperanzas. Falta le van a hacer. Las dos. Lo del PP en Sevilla no lo puede arreglar sola la Macarena. Necesita el concurso de la Esperanza de Triana. Y, si me apuran, hasta de la Esperanza de la Trinidad y de Gracia y Esperanza. Hay que tener mucha esperanza para creerse que con un candidato como el honorabilísimo don Jaime Raynaud van a ganar la Alcaldía. Arenas está convencido de que los populares, con Raynaud de candidato, ganarán las próximas municipales en Sevilla capital. Aguanten la risa, por favor. Porque falta el remate. Es un chiste con estrambote. Añaden las declaraciones: «Arenas restó importancia a los "rumores" que apuntan a otros nombres como posibles candidatos»...

-Pues yo que Carlos Herrera me querellaba.

-¿Por qué?

-Hombre, porque a Herrera le habrán llamado de todo en su vida, pero eso de «rumor» no se lo había dicho nadie. Eso es muy fuerte. A mí me dice un tío que soy un rumor y una de dos: o le pego dos guantás bien dadas, o me voy en busca de Baena Bocanegra...

-Pues cuando me encuentre a Herrera se lo voy a decir: ¡So rumor, que está usted hecho un pedazo de rumor!

Insisto en que Raynaud es un caballerazo, pero sin el menor tirón. «Así no se puede cantar saetas», que diría El Beni de Cádiz. Con un candidato así, aunque las encuestas digan lo que quieran, el PP nunca ganará las municipales en Sevilla. ¿Se imaginan a la gente dándose bofetadas por votar a Raynaud en el Polígono Sur? ¿Se imaginan a esos canis de pendiente en la oreja que vimos el Domingo de Ramos con su uniforme del traje blanco a lo Beckham, disputándose las papeletas en el colegio electoral?

- Colega, no cojas más papeletas, corta, que no voy a poder votar a Raynaud, pedassssso de líder...

Si Raynaud es, según dice Arenas, la «principal opción y referencia» del PP en Sevilla, apaga y vámonos. Raynaud está muy bien para hacer de mayordomo inglés en «Arriba y abajo» o de lord en «Lo que queda del día», tan pulcro, correcto y educado. Pero...¿de candidato a alcalde de Sevilla? Para eso, si el PP aspira a barrer y no a quedarse sin vender ni una escoba, no tiene más salida que Carlos Herrera. Aunque capaces son de poner a cualquiera menos a Herrera, con tal de que no se enfaden los que viven del partido, por traer a un candidato de fuera de la casa. Pues nada, hijos míos: seguid viviendo del partido todos los que tenéis ahí vuestro comer; seguid poniendo candidatos-funcionarios muy modositos y orgánicos, que así vais a ganar la Alcaldía de Sevilla... por las que hilan. Al PSOE en Sevilla nada más que le puede ganar Herrera, porque es una figura de máximo prestigio en el arte de pegar mangazos. Es decano de la Facultad de Ciencias del Mangazo y primera autoridad mundial en la especialidad. Y un mangazo magno como la Alcaldía de Sevilla sólo puede darlo un profesional reconocido, no un simple aficionado como Raynaud.

Salvo, claro está, que no sea Arenas quien ponga de candidato a Raynaud, sino Monteseirín. En cuyo caso no he dicho nada. Coincido en este punto con Arenas: Raynaud es el mejor candidato del PP... para que Don Alfredo siga en la Alcaldía hasta que se la deje en herencia a su nieto.

10:20 p. m.  

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