viernes, agosto 18, 2006

Los progres de hojalata

La revelación del pasado nazi de Günter Grass ha dejado al descubierto la impostura en la que cae el mester de progresía

En su artículo de ayer, Luis Olivencia hacía una lúcida reflexión sobre la arrogancia de la progresía a la hora de impartir una moral –“la moralina del impostor”- que termina en una acusación inmisericorde contra todo aquel que se salga de su redil. Olivencia aprovechaba la confesión de Günter Grass, ese icono de los progres europeos que ha reconocido, al cabo de los años, su pertenencia a las SS. A Borges, que es un escritor colosal, le negaron el Nobel por su incorrección política, aunque nunca estuviera enrolado en el ejército argentino que cometió unos crímenes similares a los de las SS, que por cierto son las últimas letras del apellido Grass.

El tambor de hojalata “grassiano” se ha quedado “grassiento” después de esta revelación. La gauche divine europea se ha atiborrado durante las últimas décadas del caviar que le suministraba el horrendo sistema capitalista, y del foie-grass que le untaba don Günter. En Andalucía han sido más “grassiosos”, ya que por estos lares repletos de bares se prefiere el trazo grueso de Canal Sur antes que la hojalata que da la lata con el tambor de los progres jartibles.

Por aquí tenemos progres de hojalata que pregonan la memoria histriónica después de haber vivido tan ricamente en casa militares durante la dictadura. Fueron tan hábiles que durante la juventud estuvieron en el bando ganador, y después se pasaron al de los vencedores. Pretenden que otros pidan perdón por lo que hicieron sus padres: nos referimos a los padres de los progres. Un destacado socialista, honesto con sus ideas hasta el límite de preferir la coherencia al cargo público, nos lo desvelaba hace unos días junto al azul de la costa andaluza. “El problema de Zapatero no es su abuelo, sino su padre, que vivió muy a gusto con el franquismo; por eso está obsesionado con rescatar la memoria del abuelo fusilado”. A ZP le pasa lo mismo que a la progresía andaluza. No soportan el pasado de su familia. Se criaron demasiado bien para fabricarse una historia épica. Pasaron por colegios de curas y ahora llevan a sus hijos a centros elitistas mientras hacen demagogia con la escuela pública.

Por eso necesitan alinearse con Castro, ese dictador que no se avergüenza de su pasado ni del presente en que ha sumido a los cubanos. O con Chávez, que en el colmo del esperpento asegura que al visitar a Castro “me emociono más que con mi primera novia”. ¿Qué harían los dos durante las tres horas de la visita? Estos despojos del comunismo que estuvo a la altura del nazismo en el ecuador del siglo XX son reivindicados sin problema alguno por los mismos progres que luego lanzan su moralina impostada e impostora sobre el resto de la población.
Grass tiene un pasado que ha desvelado al cabo de 50 años. El mester de progresía que habita entre nosotros tiene un presente del que presume aunque debería avergonzarse. Chaves se sintió tan fascinado después de visitar a Castro que lo dijo públicamente y aún no ha pedido perdón: las víctimas del comandante, como llaman al dictador en las televisiones públicas, ni le van ni le vienen. Como a sus socios en comandita, porque en IU acusan de facha al que se atreve a criticar, en público, a un dictador. ¡Qué “grassiosos” son estos discípulos de don Gúnter!

5 Comments:

Blogger sanisidoro said...

Sr. Robles: ¿Es que acaso duda que la admiración de Chaves por Castro se debe a que él quiere implantar el mismo régimen en Andalucía?.

Desde luego lo principal lo ha conseguido: acabar con el espíritu crítico. Todo lo que se dice desde el Gobierno andaluz es verdadero y no necesita contrastación con la realidad. Es el Gobierno el que nos dice lo que es real. Estamos viviendo en Matrix.

7:29 a. m.  
Anonymous ayperfidia said...

Pregunta: ¿alguien puede remitirme a alguna biografía -no autorizada, of course- del chavesiano Chaves, el pata más negra de los patanegras, el caballa, el que nació allí donde nació porque su papaíto, el militar Chaves -repreguntas:¿con qué grado se jubiló el hombre? ¿qué hazañas bélicas protagonizó en su vida?- cobraba más que en la península.

¿A qué colegio asistieron Manolito, el Leo, el Antoñito José? ¿cuántos hermanitos más comieron de los abundantes chuscos cuarteleros que papá acarreaba cada día al hogar chavesiano?

Qué de preguntas, qué de respuestas atrevidas si alguien las conoce. No es indiscreto quien pregunta sino quien conteste. Ay, perfidia.

9:51 a. m.  
Blogger Enrique Baltanás said...

Desde luego es extraño que aun no exista un libro sobre esta saga familiar, comenzando por el coronel y terminando por el feo, el leo y el malo.
Que alguien lo escriba, por fa.

12:42 p. m.  
Blogger Enrique Baltanás said...

Desde luego es extraño que aun no exista un libro sobre esta saga familiar, comenzando por el coronel y terminando por el feo, el leo y el malo.
Que alguien lo escriba, por fa.

12:43 p. m.  
Blogger eres_mi_cruz said...

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3:49 p. m.  

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